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El Horizonte, Quimera inalcanzable.

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image El Horizonte de los cubanos

¿quisiera darnos una definición de horizonte?... ¿No la tiene?... ¿La tiene pero no desea? ¿Qué es el horizonte? "¿Rinoceronte? "El horizonte es eso que vemos cuando vamos a la playa, allá tu lo ves, allá a lo lejos llegando a las noventa millas donde se pierden las lanch..". Gracias, ya veo, no tenemos una definición de horizonte bien definida.

 

Queridos cros. y cras., comencemos como siempre con los buenos días y la definición inicial: ¿qué es el horizonte? A ver, la dama de la derecha, sí... usted misma, ¿quisiera darnos una definición de horizonte?... ¿No la tiene?... ¿La tiene pero no desea? Bien... Y el caballero de la izquierda, sí... usted mismo: ¿puede definirnos qué es el horizonte? Dígame usted. "Pues yo pienso que el uniforme es algo que tenemos siempre puesto cuando...". No, caballero, horizonte. ¿Qué es el horizonte? "¿Rinoceronte? Los rinocerontes son unos tanques de carne que...". Ya veo, sí, gracias... Y Ud. el joven de la primera fila: ¿por qué se sonríe?, ¿entendió mi pregunta?, ¿sí?... Dígame a ver. "El horizonte es eso que vemos cuando vamos a la playa, allá tu lo ves, allá a lo lejos llegando a las noventa millas donde se pierden las lanch..". Gracias, ya veo, no tenemos una definición de horizonte bien definida y está claro porque en ningún lugar se ha definido este asunto. Miren, yo les voy a adelantar algunas definiciones y luego ustedes saquen sus propias conclusiones... ¿OK?

Según Epicuro el horizonte es un propósito, una meta, un objetivo: el amor afiebrado y sudoroso. Hércules dijo cuando se enfrentó a la solución de una de sus tareas que el horizonte es el quid pro quo de la vida de un titán. Atila lo definió más sencillamente: el horizonte es cero cuando no vienen en las cabalgaduras los cuerpos desnudos de las mujeres. Locke creía que el horizonte era una masa flácida parecida a la del pan antes de hornear. Sin embargo Meyerbeer consideraba que el horizonte era un límite para Roberto el Diablo, una de sus óperas famosas. Para Pigafetta el horizonte jugaba un papel determinante en el rumbo de los mares y por ello logró sobrevivir en aquella expedición de Magallanes. En Mor de Fuentes podemos encontrar una definición más acabada en su obra Bosquecillo de Mi Vida y es ésta: el horizonte es el impulso vital y el todo de la existencia humana. Para Estrada era todo lo contrario: un error geométrico. Sartre consideraba algo así como que el horizonte es lo que no es y no es lo que es. Pero fue sin dudas Jorge Manrique el que mejor definió el concepto cuando expresó: Horizonte es la línea mental entre la vida y la muerte.

En los diccionarios se puede encontrar una definición simple y confusa como ésta: "Línea aparente que separa la tierra del cielo: un horizonte dilatado". O esta otra tal vez más creíble: "Superficie terrestre limitada por esta línea". O ésta: "círculo máximo de la esfera que la corta en dos partes iguales, el hemisferio superior y el hemisferio inferior". O esta genialidad: "extensión de una actividad: nuestro horizonte se amplía con la instrucción. Límite, esfera, extensión de una cosa. Perspectiva del porvenir: horizonte político".

Como podrán observar son tantas y tan disímiles las definiciones de horizonte (como de cualquier otro concepto) que lo mejor sería siempre exponerlas unas al lado de las otras para que la gente escogiera aquella con la que más se siente identificada su personalidad. Si es usted extrovertido su horizonte será más público, si es lo contrario será uno íntimo. En mi modesta opinión horizonte es eso que vemos a lo lejos donde se pierden las lanchas, una meta, un amor afiebrado, un cero con mujeres desnudas, masa de pan para hornear, límite del diablo, rumbo en el mar, impulso vital, línea mental aparente, superficie, algo que es y que no es que no fue y era, esfera y quid pro quo...

Realmente hablando, para mí el horizonte está en la bodega de la esquina: inalcanzable. También en el salario que percibo: inatrapable. En el amor que desearía: imposible. En los zapatos que pudiera usar mañana: inexistentes. En el descanso del domingo: ilusorio. Una meta como un punto de partida tal como escribía Kuchilán (mucha gente no sabe quién fue Mario Kuchilán del Sol, pero ese es otro cuento que algún día les haré), un derrotero, principio y fin de la ilusión como dice la canción, horizonte es aquello que nos llama como imán o que no se puede unir fuera de la probeta de cristal como el azogue (mercurio) del termómetro cuando se rompe. Aquello que vive humilde con la sencilla verdad de las cosas gigantescamente existentes en sus manos: cuanto más nos acercamos a él, más se aleja de nosotros.

Definición más o menos es lo mismo, digo yo. El asunto (la dificultad, el problema) estriba en que cada vez que tratamos con algo que tenemos que definir se nos convierte el ejercicio en un imposible como la existencia misma del susodicho horizonte. En nuestro caso al perderlo no lo tenemos, pues desde los antiguos la gente tiene lo que nunca ha perdido o pierde lo que nunca ha tenido, sofismas más sofismas menos en el caso que nos ocupa estamos como en la serie (Lost) de la última temporada: en una isla perdida de la cual no podemos salir o a la cual no podemos entrar. Miren si no, levanten la mano derecha delante de un amigo cualquiera y se encontrarán con su mano izquierda (la derecha es la izquierda) y esta incertidumbre de no poder definir algo que necesitamos nos pone la mesa con las patas hacia arriba, entre la vida y la muerte, una incertidumbre que no se amplía con la instrucción y por lo tanto tenemos con ello una limitación y una congelación de la perspectiva. Parece una de esas diarias boberías que nos ponemos a pensar o a hablar cuando nos falta el alimento en medio del estómago, pero no lo es. Es más bien un elemento consustancial de nuestra personalidad y nuestra indiosincracia (dije indio porque estoy hablando en indio, claro...), los cubanos de hoy somos así: no podemos definir el horizonte ni nunca lo hemos visto, tocado ni olido. Y sin embargo seguimos tan contentos como si nada. Somos un conglomerado social que no puede definir ni eso ni nada... ¡já!

Si ayer en esta misma clase muy pocos sabíamos lo que era la elipse o en la clase anterior cuántas personas están por debajo de los límites de la sabiduría o la pobreza ("la pobreza pasa, la deshonra no") ni el lugar exacto donde habita el unicornio o las causas concomitantes del por qué no se han resuelto los problemas relacionados con la existencia de vegetales en épocas de sequía o de verano, si no sabemos nada de la icterohemoglobinuriabacilarbovina, ni la diferencia entre quelonios y marsupiales, ni cuántos millones de kilómetros separan a la tierra del sol, ni cuánta cafeína hay en el té o en el café (dicen algunas investigaciones modernas que el té contiene más cafeína que el café, válgame Dios...) entonces no nos sonrojemos si no podemos definir el horizonte como la dama de la derecha que tenía la definición pero no deseaba darla (algo que le ocurre a ciertas damas siempre: poseen un don milagroso y sin embargo se resisten a darlo hasta un día) y es por esa misma razón queridos cros. y cras. que tienen para mañana una tarea: traer una definición propia de cualquier cosa. Y se acabó... No me vengan con más cuentos y si no pueden definir la cosa pues no pierdan el sueño y ya. A ver ¿qué es el sueño?...

 

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